Reconozco que me costó un huevo terminar de leer “La Conjura de los Necios”, en parte por la insoportable personalidad del gilipollas de su protagonista.
Con “Sed de mal” no tuve tantos problemas: una película perfecta.
Blog dedicado a mi otra vida como ilustrador de cosas serias y profundas, que luego lee gente seria y profunda (digo yo).