En el caso de “Chinatown”, la cosa estaba clara: la escena de Roman Polanski haciéndole la rinoplastia a Jack Nicholson a punta de navaja me había acojonado lo suficientemente la primera vez que ví la película como para perdonar el homenaje.
Con “Los pájaros”, la cosa fue algo más complicada, porque no quería caer en el tópico del mogollón de pájaros. Oportunamente, recordé la parejita de “love birds” que Melanie Daniels lleva como regalo de cumpleaños a la hermana de Mitch (los únicos que no se vuelven loquitos… o eso parece) y el resto vino sólo, con homenaje a Ray Berwick incluido

