Dos ilustraciones policíacas.
La primera corresponde a una reseña de la novela de George V. Higgins “Los amigos de Eddie Coyle”, famosa en el momento de su publicación en los 70 por el uso que hacía y lo esplendido de sus diálogos, admirados por mogollón de escritores e imitados posteriormente hasta el aburrimiento. Si os molan los dialogos de las novelas de Elmore Leonard y, por extensión, los de las películas de Quentin Tarantino, pues bien tíos y tías; aquí empezó todo.
Y sí.
La verdad es que copié con descaro –perdón; homenajee- los títulos de crédito de Saul Bass para “Anatomia de un Asesinato” de Preminger. Pero, como decía Matisse, hasta para plagiar hay que tener salero (o algo así...).
La segunda se me ocurrió a mí solito, y está dedicada a la película francesa “Un profeta”, donde se cuenta la ascensión desde la mugre callejera a la cima de la mafia carcelaria de un joven magrebí con un par de cojones muy dignos de mención. Si la habéis visto, no me cabe la menor duda de que recordaréis la escena de la cuchilla de afeitar, y si no la habéis visto, os la recomiendo.