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Valencia, 1964. Licenciado con deshonor en la Escuela de Artes y Oficios de Valencia, no ha publicado absolutamente nada ni en el New York Times, ni en Squire, ni mucho menos en el New Yorker, aunque sí que es verdad que una vez le propusieron hacer una viñeta diaria para El Mundo y como pagaban una mierda dijo que ni de coña, y que ha publicado en revistas como El Jueves, Muy Interesante y Comercio Exterior y diarios como Las Provincias y el Diario del Puerto, aparte de ser responsable civil subsidiario del blog "1 Tonto con 1 Lápiz". Toda su ilusión en estos momentos es que este negocio funcione y poder pasar el resto de su vida profesional haciendo exactamente lo que le dé la gana. FIN.

El caricaturista norteamericano Al Hirschfeld solía decir que cuanto menos tiempo tenía para hacer un retrato, más recargado lo hacía.

Muchas veces, si uno tiene tiempo, merece la pena pensar un buen rato antes de coger el lápiz y tratar de dar con ése detalle mínimo pero inconfundible en el que está la esencia del tema que llevas entre manos.

No resulta nada fácil, y más que un buen lápiz, lo que suele venir de perlas es una buena goma de borrar.

Bradbury+Truffaut= Farenheit 451

                                                              
Dos ilustraciones policíacas.
La primera corresponde a una reseña de la novela de George V. Higgins “Los amigos de Eddie Coyle”, famosa en el momento de su publicación en los 70 por el uso que hacía y lo esplendido de sus diálogos, admirados por mogollón de escritores e imitados posteriormente hasta el aburrimiento. Si os molan los dialogos de las novelas de Elmore Leonard y, por extensión, los de las películas de Quentin Tarantino, pues bien tíos y tías; aquí empezó todo.

Y sí.
La verdad es que copié con descaro –perdón; homenajee- los títulos de crédito de Saul Bass para “Anatomia de un Asesinato” de Preminger. Pero, como decía Matisse, hasta para plagiar hay que tener salero (o algo así...).

La segunda se me ocurrió a mí solito, y está dedicada a la película francesa “Un profeta”, donde se cuenta la ascensión desde la mugre callejera a la cima de la mafia carcelaria de un joven magrebí con un par de cojones muy dignos de mención. Si la habéis visto, no me cabe la menor duda de que recordaréis la escena de la cuchilla de afeitar, y si no la habéis visto, os la recomiendo.
Decidí atacar la imagen para “Control”, haciendo un homenaje a una de esas cosas que hacíamos antes y ya no se hacen ahora: grabar cintas de casete –directos incluidos- que después escuchábamos hasta la extenuación, y para las que, al menos servidor de udes., se curraba supercarátulas que molaban un cojón con un cariño y un amol que no ponías en ningún otro objeto inanimado ni-de-coña.

Todavía tengo una caja con algunos de estos fósiles, y seguro que hay una de la Joy Division.


Después vino esta ilustración para “Furia”, la primera película con la que me empecé a oler que aquello tan bonito de que el hombre es bueno por naturaleza era un camelo de los gordos.

Y si no, que se lo pregunten a Spencer Tracy. Impactante.
A veces, se agradecen estos temas que le dejan a uno sacar a pasear al cabroncete que lleva dentro.
Este tema me lo puso a huevo; enganchan a Dani Pedrosa “sacándose” el título de patrón de yate a base de examen pelín robado, la misma semana del centenario de la muerte de Leonardo di Caprio en el Titanic.
Coño, si hasta las fechas coincidieron.

Quedó redonda, y a todos los moteros que conozco les gustó un huevo.
En el caso de “Chinatown”, la cosa estaba clara: la escena de Roman Polanski haciéndole la rinoplastia a Jack Nicholson a punta de navaja me había acojonado lo suficientemente la primera vez que ví la película como para perdonar el homenaje.

Con “Los pájaros”, la cosa fue algo más complicada, porque no quería caer en el tópico del mogollón de pájaros. Oportunamente, recordé la parejita de “love birds” que Melanie Daniels lleva como regalo de cumpleaños a la hermana de Mitch (los únicos que no se vuelven loquitos… o eso parece) y el resto vino sólo, con homenaje a Ray Berwick incluido

Reconozco que me costó un huevo terminar de leer “La Conjura de los Necios”, en parte por la insoportable personalidad del gilipollas de su protagonista.
Con “Sed de mal” no tuve tantos problemas: una película perfecta.
Como suele pasar algunas veces, cuando hice la ilustración para “Up in the air”, todavía no había visto la película (además, estábamos en agosto, y andaba yo en otras cosas más interesantes).
No obstante, la vaga idea de un profesional dedicado poner al personal de patitas en la calle cruzando continuamente el país de costa a costa fue suficiente para hacer un trabajo resultón.
La Mamba Negra corta el pelo a Lucy Liu después de un duelo de esos con sangre hasta las rodillas. El dialogo le da un puntito de cruce entre Kurosawa y Hermano Lobo que me hizo mucha gracia cuando se me ocurrió.
Además, por fin pude usar el brillito luminoso en el filo de una katana…

La portada de “Vanity Fair” me la saqué de la manga como ilustración para un anuncio dedicado a ¡Giselle Bundchen! (de protagonista a “actriz secundaria”, con dos cojones).
Es uno de los ejemplos que llevo cuando doy mis celebérrimas charlas sobre el bachillerato artístico en los institutos, y no hay ninguno en el que las chicas no aplaudan encantadas. Y eso mola, amigos.

¿Cómo ilustrar “Toro Salvaje?
Pues no sé… ¿con una hostia de Jake La Motta?
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